Dulces

Sémola con salsa de Vino Tinto

Mi infancia se divide entre Quillota y Valparaíso, los veranos eran en el campo y el resto del año en el puerto. Y entre muchas cosas que son diferentes ahora, el clima antes, solía ser un poco más dramático. Por lo general, mis vacaciones de invierno tenían una buena cuota de fuertes temporales de lluvia y viento que combinado con la inexistencia de internet y televisión por cable pueden hacer sucumbir de aburrimiento a cualquier niño, menos a mi. Y es que tengo tan buenos recuerdos de esos tiempos, horas interminables de juegos en una casona enorme a pie de cerro, de esas que ahora les dicen patrimoniales. Cada cuarto de esa casa era un mundo nuevo para crear juegos e historias, pero de todos los rincones de la casa, la cocina es donde mejores recuerdos tengo. Mi mamá pasaba horas cocinando “por la lluvia”, supongo que era su método para combatir el aburrimiento. Sopaipillas, picarones, calzones rotos, roscas, leche asada, colegiales, arroz con leche y sémola eran parte de su repertorio de invierno.

Así que a pesar que afuera hay unos ricos 20 grados y la brisa tibia del mar evoca todo menos la lluvia, quiero, en honor a mi súper mamá, hacer este postre tan rico y típico de nuestra niñez.

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Ingredientes para la sémola.
1 litro de leche.
1 taza de sémola.
3/4 taza de azúcar granulada.
2 palitos de canela.
1 clavo de olor.

Para la salsa.
2 tazas y media de vino tinto, ojala no muy ácido.
3/4 taza de azúcar granulada.
2 palitos de canela.
un pedazo pequeño de cáscara de naranja.

Partimos con la salsa. En una olla calienta el vino a fuego lento, cuando este comience a hervir, con MUCHO cuidado debes flambearlo para sacar el alcohol, no te asustes que la llama se apaga en segundos. Ahora agregamos el azúcar, la cáscara de naranja y la canela. Deja a fuego lento y revuelve de vez en cuando hasta que el azúcar se disuelva por completo.
Ahora preparamos la sémola. Coloca en una olla la leche, el azúcar, la canela y el clavo de olor a fuego medio hasta que hierva, revuelve constantemente para que no se suba. Cuando hierva, pon a fuego lento y agrega la taza de sémola ojala con un tamizador o colador sin dejar de revolver para evitar la formación de grumos. Sigue revolviendo hasta que vuelva a hervir y apaga el fuego, la sémola esta lista. Ahora puedes colocar la sémola en moldes individuales o en una fuente y refrigerar por unas 3 horas para que tome consistencia, la salsa puedes colocarla sobre los moldes o la fuente cuando ya este fría o puedes reservar y ocupar al momento de servir.
Ojala la puedan disfrutar tanto como yo.
panBatido.

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7 Comentarios

  • Reply
    Angelica
    julio 21, 2017 at 9:42 am

    Que linda historia y esos recuerdos de aroma y sabores que se quedan en el tiempo. Me recuerdan las historias de Isabell Allende. Gracias

  • Reply
    Valeria
    junio 6, 2017 at 7:22 pm

    La salsa de vino queda espesa ? Como se prende ?

  • Reply
    Carolina
    mayo 16, 2017 at 3:12 pm

    Muchas gracias hermosa receta

  • Reply
    Ximena
    agosto 17, 2016 at 6:38 pm

    Me gusto tu recetas, a probarla se ha dicho. Al leer tu historia me recordó mi infancias en mi amado Quillota.

  • Reply
    Alejandra
    agosto 6, 2016 at 2:48 pm

    Linda tu historia y la receta esta clarita. Lo haremos con mi mamá. Hace mucho que no la hacemos. Gracias por compartirls

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