Picoteo Revolución del Pan Casero

Pastel de Maíz con Cebollas Caramelizadas

¿Qué tienen en común los famosos banana bread, zucchini bread, irish soda bread, pumpkin bread o el cornbread? que a pesar que todos dicen ser pan (bread) para nosotros los chilenos, segundos a nivel mundial en consumo de pan, todos esos son nada más que pasteles o panes dulces, como el clásico pan de anís.
No es una cuestión que tiene que ver sólo con la pobreza del idioma anglosajón, sino que principalmente con nuestra cultura. Es tan fuerte el concepto de pan que tenemos arraigado que si pensamos en la imagen de un desayuno o una once, el pan aparece en forma instantánea. Cualquier otra cosa en esa imagen, es un extra. Obviamente no puedo generalizar, pero sin duda esto aplica para la mayoría de los chilenos.
Otra característica importante en la elaboración de estos pasteles, es que a diferencia de la mayoría de panes, no usan levadura, pero si polvos de hornear o bicarbonato de sodio, tal como lo hace un queque. De todas formas, no es regla que un pan deba llevar levadura para ser considerado tal. Los panes ácimos, esos que durante miles de años se alimentó la humanidad, no son más que agua con harina integral y a veces sal.

Como parte de la #RevolucióndelPanCasero creo que es importante ampliar nuestro conocimientos y nada mejor que para eso que aprender de otras culturas y costumbres.
De todos los “breads” que vimos al principio, escogí el cornbread o pan de maíz porque puede ser dulce o salado, o en este caso un poco de ambos.

En cuanto a su origen, no debemos olvidar que el maíz es un producto 100% americano, y con americano no me refiero a Estados Unidos, sino a todo nuestro continente, somos chilenos, pero también somos americanos.
Luego de la colonización española, el maíz, así como las papas, el cacao y la vainilla, por nombrar algunos productos, se ha introducido por todo el mundo, alimentando a millones de personas y animales.
Los pueblos originarios de nuestro continente ya tenían varios tipos de panes y tortillas producidas con este cereal desde al menos 500 años a.c.

Entonces, vamos a hacer un pastel de maíz, no muy dulce con una capa de cebollas caramelizadas como cubierta, ideal para un picoteo previo a la cena o como parte de una ensalada al almuerzo.
Además vamos a usar una mezcla de harinas que aumentará su valor nutricional y al igual que el pan de molde, reemplacé la gran cantidad de mantequilla que originalmente tiene la receta por aceite de oliva para hacerlo mucho más sano sin sacrificar el sabor.

Ingredientes.
1 taza de harina de maíz.
1/2 taza de harina panadera.
1/4 taza de harina integral de trigo.
1/4 taza de harina de trigo sarraceno.
1/4 taza de azúcar morena
2 cucharadas de azúcar blanca para caramelizar.
1 cucharadita de sal de mar. (yo usé una con jengibre, pero normal funciona perfecto).
1 cucharada de polvos de hornear.
1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio.
1 taza de leche.
1/4 taza de aceite de oliva + 3 cucharadas para caramelizar.
1 huevo grande.
1 cucharada de jugo de limón o vinagre blanco.
1 Cebolla grande.
Primero partimos caramelizando la cebolla con aceite de oliva y las dos cucharadas de azúcar, cuando estén listas reserva y prende el horno a 200 grados celsius para precalentarlo y al mismo tiempo coloca dentro del horno un sartén de hierro forjado. Si no tienes una, un molde de bizcocho funcionará igual.

Agrega la cucharada de vinagre o de jugo de limón en la taza de leche, mezcla bien y reserva. En una fuente grande mezcla todos los ingredientes secos y con una espátula o cuchara de palo revuelve para asegurar que los ingredientes se distribuyan correctamente. En otra fuente más pequeña, bate el huevo con un tenedor. También  agrega la leche que tenías reservada y el aceite de oliva. Con la mezcla bien batida, agregala a la fuente donde tienes los ingrediente secos.
Si no tienes trigo sarraceno usa harina integral de trigo.

Es importante que al agregar los líquidos en los secos, con una cuchara de palo o espátula hagas movimientos circulares y envolventes, tal como lo harías con un mouse. Hacer esto hasta que la harina esté completamente incorporada y parar. Mezclar en exceso la masa activará el gluten y hará el pastel muy denso.y compacto.

Saca el sartén del horno con cuidado de no quemarte y echa unas 2 a 3 cucharadas de aceite de oliva. Esto hará que no se pegue y además le dará un hermoso color tostado.
Ahora incorpora la mezcla dentro del sartén, distribuye y aplana con la espátula.
Por último, antes de hornear, coloca la capa de cebollas caramelizadas sobre toda la superficie del pastel.
Lleva al horno a los mismos 200 grados por 15 a 20 minutos o hasta que esté dorado en la superficie. Puedes probar con un palito el centro para ver si está listo.

Deja enfriar una media hora antes de cortar . Disfrutalo con un buen y refrescante trago de verano con tus amigos.

PanBatido.

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