Afuera

Restaurante Montealegre

Valparaíso puede tener muchos atractivos, la arquitectura ecléctica y atemporal, la topografía laberíntica de sus cerros o el ritmo sin prisa con que se desplazan trolebuses y ascensores. En mi opinión, es desde lo alto de los cerros donde se aprecia su mayor encanto; el mar.
Sin duda la terraza del Restaurante Montealegre tiene una de las vistas más privilegiados hacía la bahía, las faenas del puerto y el Pacifico hasta el horizonte.
El Restaurante está ubicado a pocos metros del Paseo Yugoslavo en Cerro Alegre. Su sobria fachada esconde a la vista una imponente casona posada sobre la quebrada San Agustín, apreciable por completo solamente desde cerro Cordillera. Los más de 1.600 metros cuadrados construidos albergan al Hotel Casa Higueras y al Restaurante Montealegre, que además cuenta con varios niveles de jardines escalonados en la ladera del cerro.

Todas estas características que envidiaría cualquier restaurante no importarían en nada si la comida no lograra ser protagonista entre los atributos del entorno.
Es aquí donde el prolijo trabajo del chef Antonio Moreno y su equipo se destaca, cautivando todos los sentidos y dejando en claro que el atractivo principal del lugar llega directo a tu mesa con cada plato.


Hace unas semanas tuve la suerte de probar el menú de degustación de cinco tiempos para esta temporada. En palabras del mismo Antonio, su propuesta busca otorgar el mayor respeto a las materias primas, desarrollando platos que destacan por su sencillez sin descuidar una perfecta técnica.
Una cocina honesta y delicada, que además utiliza ingredientes locales y de temporada. Los pescados por ejemplo, son arponeados en Papudo, al norte de Valparaíso en la provincia de Petorca.

En ciertos platos, se percibe la influencia de algunos de los viajes realizados por Antonio, como la moqueca de merluza, un plato típico de la cocina indígena de Brasil que acá es preparado con un caldo de cáscaras de camarón y jengibre, una gran combinación que va perfecto con la leche de coco.

Resulta un acierto mezclar sabores frescos como el de la maqueca con otros más propios de nuestra cocina enjundiosa.
La crema de osobuco con espuma de parmesano es un caldo grueso e intenso, lleno de sabores concentrados que solamente se logran con horas y horas de larga preparación, coronado además con una perfecta croqueta apanada de osobuco.
Para el cordero se optó por la sencillez y sobriedad que normalmente acompaña esta carne, al menos eso pensé al primer bocado, al segundo fue otra historia, mezclar el cordero, el puré de papas con queso y untar todo en la salsa de miel de palmas, fue sentir que logré resolver el juego, que por un segundo pude estar en la cabeza del chef creando los sabores que acababa de probar.

Me encantaría describirles todo lo que probé, pero siento que sería tan terrible como contarles el final de una película. Por mi parte ya estoy buscando una excusa para ir nuevamente, esta vez a cenar y disfrutar además del atardecer en el mar.

Restaurante Montealegre está ubicado en calle Higuera 133, Cerro Alegre
pueden reservar llamando al +56 32 236 5350 o escribiendo a reservas@restaurantmontealegre.cl
Definitivamente les recomiendo la terraza.

panBatido.

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