Básico Picoteo Vegetariano

“Camarón Falso”

Es inevitable que durante épocas de talleres mi actividad en el blog disminuya, pero voy a hacer lo posible para que eso no ocurra esta vez. Y la única forma es recurrir a mi repertorio de recetas más intimas, donde reina lo simple con ingredientes básicos. Comida súper casera, recetas que aprendí de mi mamá y por supuesto de mi abuela.  No se asusten, les prometo que será siempre delicioso.

La mayoría de esas recetas son de mi niñez, de mis vacaciones en La Cruz con mi abuela, comidas de verano que tragaba velozmente para volver a jugar lo antes posible con mis primos a escondernos entre los centenarios paltos o ayudar a mi abuelo en las conejeras o alimentar a los gansos.

Increíblemente, ya sobre mis treintas, estos huevos con tomates y cebollas revivieron en mi cocina gracias al ingenio de la abuela de mi amigo Ignacio, con quien compartía departamento hace unos años.
Crecí comiendo los huevos así en las onces de verano, pero nunca tenía un nombre más que “huevo con tomate y cebolla”. Era raro que no tuviera un buen nombre ya que a los huevos con tomates les decían tomatina y a los huevos con cebolla; huevos con hilachas, pero la fusión de ambos nunca tuvo un nombre especifico.

Una tarde, llegando de la oficina, Ignacio me dice, con su mejor voz de vieja “Querí que haga camarón falso para la once”. Yo sin entender, le dije que si era algo parecido al kanikama no me iba a gustar. Luego me explicó lo que era y que su abuela le decía de esa forma por el leve parecido de los colores, ultra leve diría yo. La cosa es que nos dio una obsesión por comer “camarón falso”  al punto que hasta lo usamos como salsa para acompañar unos espaguetis.
Hoy esa adicción está superada y en honor a la abuela de mi amigo y todas esas conversaciones durante la once que consolidaron nuestra amistad voy a compartir no solo la receta, sino los tips aprendidos durante las cientos de veces que los hicimos, para conseguir el más sabroso y cremoso camarón falso que probaras en tu vida.


Ingredientes (2 a 4 porciones)
2 tomates grandes
1 cebolla
2 huevos
1 taza de agua
2 cucharadas de aceite de oliva
1/2 cucharadita de sal
1 cucharadita de perejil picado
Pizca de pimienta opcional

Primero debemos picar la cebolla y tomates con cáscara en pluma y reservar separado. Calienta el aceite en una paila grande o sartén y agrega la cebolla, revuelve de vez en cuando y fríe hasta caramelizar. Usar los tomates con cáscara ayudará a conservar un poco su estructura y que no termine siendo solo una salsa al final.
Caramelizar la cebolla es importante para neutralizar la acidez natural del tomate y así evitamos agregar azúcar.
Ahora agrega los tomates y cocina hasta que se vaya casi todo el líquido revolviendo ocasionalmente, agrega ahora la taza de agua y la sal. Deja cocinar a fuego lento hasta más de la mitad del líquido se haya evaporado.
Agrega los huevos sin romper la yema y deja cocinar lentamente las claras sin revolver, cuando las claras estén cocidas apaga el fuego y revuelve todo rápidamente para que se termine de cocinar con el calor residual del sartén, las yemas estarán perfectamente pochadas aportando una consistencia cremosa maravillosa.
Agrega pimienta, perejil y corrige la sal.
Sirve de inmediato, ojala sobre pan batido tostado o cualquier otro pan crujiente como una ciabatta o baguette.
Háganlo en las tardecitas de verano, aunque no lo parezca, es muy fresquito y enjundioso.

panBatido.

4 Comentarios

  • Reply
    Claudia
    enero 17, 2017 at 12:52 pm

    Me encantó tu receta, sabes necesito un consejo….. me compre el sartén de fierro muy parecido al que muestras pero se me oxidó, que puedo hacer… ya no sirve??

    • PanBatido
      Reply
      PanBatido
      enero 17, 2017 at 1:10 pm

      Hola Claudia, claro que sirve, solo hay que volver a curarlo.
      Es decir, lavalo bien con una esponja de acero para sacar el oxido, o usa el lado rugoso de una esponja normal pero agrega sal de mar gruesa, es como exfoliar el sartén. Lava bien y ponlo al fuego para que se seque por completo, eso son dos minutos app.
      Luego con una servilleta unta todo el sartén con aceite neutro, de maravilla estará bien, y colócalo boja abajo en el horno a 200 grados por una hora.
      Eso eliminará el oxido, lo dejará hidratado y con una capa antiadherente.
      Lo importante es que siempre que lo ocupes lo limpies bien, dependiendo de lo que hagas a veces con pasar una toalla de papel es suficiente, y si lo mojas, secar bien y untar con un poco de aceite nuevamente. Con unos pocos cuidados duran toda la vida.
      Saludos!

  • Reply
    Tere Divin
    enero 17, 2017 at 12:26 pm

    Amo tus post! casi tienen olor!
    Además, el compartir esas recetas de la propia historia tiene un valor infinito: es hacernos parte de tus tardes de domingo y permitirnos también crear rituales en torno a la mesa!

    • PanBatido
      Reply
      PanBatido
      enero 17, 2017 at 1:04 pm

      <3 Tenemos que compartir una mesa Tere!

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