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Casa Cervecera Altamira y el rescate de la historia.

Valparaíso es una ciudad de arquitectura laberíntica, con fuertes contrastes. que para muchos puede ser abrumadora. Como habitante del puerto he tenido que aprender a vivir con el aparente caos de una ciudad construida desde la espontaneidad, entre cerros y quebradas, de espaldas al resto del país y eternamente contemplando el mar.
Es precisamente el mar el testigo constante de miles de historias que de una u otra forma nos ha definido entregándonos aspectos sociales muy diferentes a los que se encuentran en otras ciudades, eso que llaman patrimonio intangible es para nosotros nuestra idiosincrasia que ha sido formada por un pasado fastuoso que aún late entre destartalados palacios y casonas de fachadas deslucidas por el viento salino, por escaleras infinitas que se entrecruzan de cerro en cerro y cada ciertos tramos te regala vistas hacia las olas y los barcos mientras recuperas el aliento. Pero quizás lo que más ha definido esta ciudad fue la fuerte corriente migratoria en los principios del siglo XIX.

En 1810 Valparaíso no tenía más de cinco mil habitantes, hasta que la creciente actividad comercial atrajo a miles de personas de otras ciudades y también del extranjero, lo que incremento la población a más de 40 mil en menos de 30 años.
Ingleses, alemanes, italianos, franceses, croatas y muchos más contribuyeron en el desarrollo urbano de la ciudad expresado principalmente en la arquitectura y por supuesto en sus costumbres.
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Casa Cervecera Altamira y Andrew Blest
Doscientos años más tarde, cuando muchas historias se han perdido en el tiempo, Casa Cervecera Altamira rescata parte de ese pasado y nos revela el origen porteño de la cerveza en nuestro país.
Andrew Blest, de origen irlandés, fue uno de los primeros inmigrantes que se establecen en forma definitiva en la ciudad. Seguramente aburrido de depender de los largos viajes en barco para importar cerveza, decide fundar en 1825 su propia fábrica a pasos de la Plaza del Orden, actualmente conocida por todos como Plaza Aníbal Pinto.

Sergio Morán, el empresario detrás de Altamira, motivado por esta historia, no solo nos entrega una cerveza producida en forma artesanal sino que se ha preocupado de hacerlo con las mismas recetas y métodos de antaño sin descuidar la calidad y el sabor.
Cervecera Altamira es además es un brew pub, donde puedes beber de la cerveza que se fabricada en el mismo lugar, tal como en un muchos bares de Europa. Para hacer la experiencia aún más única, Altamira también alberga el primer museo de la cerveza en Chile, pudiéndose agendar tours por la fábrica y degustar los distintos tipos de cervezas que se producen.

Mi Experiencia.
La primera vez que fui me llamó la atención la profunda renovación del lugar, me costó bastante trabajo reconocer el antiguo bar que por años frecuenté y se ubicó en el mismo sitio. Pero lo que se robó mi atención fue la carta, ya que siempre mantiene a la cerveza como protagonista, destacándose como ingredientes en diversos platos y también en cócteles.
En la carta cada plato viene con una sugerencia de maridaje y si aún quedan dudas los meseros conocen a la perfección las características de cada brebaje.
Ese día le estaba mostrando la ciudad a un amigo extranjero, así que elegí la chorrillana por razones más que obvias.
La chorrillana es quizás el plato más popular de la gastronomía porteña, ya que no existe un buen bar que no ofrezca una versión en su carta. Lo que a veces es un riesgo, ya que un plato tan sencillo admite poco margen de error y hacer ciertos cambios pueden alejar el sabor de lo que uno espera encontrar.
Por suerte acá el riesgo que se tomó en hacer una versión diferente fue muy bien conducido, ya que sin duda es una de las mejores chorrillanas de la ciudad.
Cortes de posta rosada y cerdo cocinados en su punto con cerveza Stout de la casa, cebolla caramelizada, huevo frito, longanicilla y las infaltables papas fritas, que en este caso vienen en una versión rústica. El resultado es una perfecta fusión entre la chorrillana y las papas bravas, perfectamente presentada.
Para beber seguimos la sugerencia de la carta, dos schop de Irish Dry Stout.

Otras cosas que se pueden encontrar en la carta son 3 tipos de pizzas con nombres de cervezas y cuya masa es elaborada artesanalmente, usando por supuesto cerveza de la casa. Lo mismo que los panes para los varios tipos de hamburguesas. Ensaladas también hay y por supuesto varios tipos de tablas y una larga lista de cócteles donde destacan varias versiones de clásicos preparadas con cervezas.

Algo importante de destacar es que existen dos líneas de cervezas, la primera es Altamira en tres versiones, Pale Ale, Stout y Amber Ale. Estás tres cervezas son elaboradas a partir de granos importados que también se usan para hacer la linea Mestiza, que como su nombre lo indica se elabora a partir de una mezcla de granos importados y nacionales.

Casa Cervecera Altamira está ubicada en Elias 126, a los pies del Ascensor Reina Victoria y a pasos de Plaza Anibal Pinto.

 

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